5 reglas de oro para contratar a un freelance

20/07/2011

Bien. Tienes un proyecto que quieres realizar. Una idea de negocio, o cubrir una necesidad que requiere un perfil técnico. Necesitas un programador, o alguien que lleve a cabo tu proyecto. Una opción es ofrecer un contrato de trabajo a alguien para que se encargue de esa tarea. Otra opción es contratar a un freelance, un autónomo, subcontratar el trabajo, vaya. Esta segunda opción tiene muchas ventajas: no tienes que pagar seguridad social, ni vacaciones ni finiquitos a tu trabajador. Tal y como han avanzado las telecomunicaciones hoy en día, esta segunda opción es muy atractiva y se estila bastante en la actualidad. Pero, de la misma manera en que hay mucha gente buscando trabajo en el mercado, también hay mucha gente en el mercado que busca profesionales cualificados, competentes y con experiencia, no sólo en el ámbito de la informática, sino en cualquier otro. De manera que, ¿Que estrategia se puede seguir para llegar a cerrar un trato con un buen candidato? ¿Como minimizar las probabilidades de equivocarnos? Por una parte, el factor riesgo siempre estará presente. A la hora de escoger a quién se encarga el trabajo (ya sea un futuro asalariado o una empresa o individuo a quien se le encargue el proyecto), si no tenemos experiencia previa o recomendaciones de terceros, siempre hay un riesgo a tomar la decisión equivocada. Es por eso que, en la actualidad, gran parte de los trabajadores o empresas que se contratan es en base a recomendaciones de conocidos. Pero en el caso en que no tengamos otra información de los candidatos más que su CV, o los trabajos previos que hayan realizado, ¿hay algunas pautas que se puedan seguir para llegar a candidatos de calidad? Dicho de otro modo, ¿Como puedo exponer mi proyecto de manera que atraiga a los mejores?

1- Ten fe en tu proyecto

Este primer punto, aunque pueda parecer evidente, es uno de los fallos más comunes en los ofertantes. Hay que ser conscientes de que un contrato o un acuerdo de colaboración es como una relación de amor: es una relación en dos sentidos. Si no eres capaz de trasmitir tu fé en el proyecto que expones, no esperes que los candidatos crean en él. Y si no muestras confianza, simplemente ignorarán tu oferta. Si la descripción de tu proyecto se limita pedir desarrollar un clon de ebay, entonces es no te estás tomando tu proyecto en serio.

2- Dedica el tiempo necesario en transmitir de que se trata

Este punto está estrechamente relacionado con el anterior. Y es que una forma bastante efectiva de mostrar fe en tu proyecto es dedicarle algo de tiempo a exponerlo. Hay infinidad de casos ahí fuera de proyectos mal planteados, resumidos en un par de lineas, que sólo indican que si ya no eres capaz ni de dedicar 10 minutos a describir en qué consiste tu proyecto, ya no quiero ni pensar como sería nuestra relación en éste. Si eres capaz de trasmitir claramente tu idea, de resolver dudas rápida y de forma clara, entonces automáticamente estás trasmitiendo buen feeling a los candidatos. Éstos notarán que sabes de lo que hablas, que estás ahí disponible por si hay alguna duda, que dedicas tiempo y esfuerzos a tu proyecto.

3- El software es un sistema vivo y en constante evolución

A menudo, quien plantea un proyecto lo hace como si de pintar una habitación se tratase: "Necesito pintar mi comedor, quiero saber cuanto cuesta". Aunque es una posición común y relativamente aceptable, para según que proyecto de software hay que tener en cuenta que no es tan sencillo: el software es un producto en constante evolución, en el que a dia de hoy tienes una visión, pero quizá dentro de un tiempo esta visión haya cambiado o haya madurado. Podria extenderme mucho sobre este aspecto hablando de desarrollo ágil de software, pero básicamente aconsejaría no descartar sistemáticamente presupuestos abiertos. Y es que, en ocasiones, la ilusión del presupuesto cerrado tiene dos desenlaces: El candidato mediocre o el precio más alto.

3- Sé flexible con los plazos de entrega

Éste es otro error común, que tiene relación con los puntos anteriores. Básicamente, aconsejaría no pedir un plazo de entrega fijo a menos que sea realmente necesario, y en cuyo caso, aconsejaría explicar por qué el proyecto tiene que estar terminado antes de una fecha determinada. Si sabes trasmitir una explicación razonable, trasmitirás confianza. De lo contrario, lo único que consigues es levantar muros que poco ayudan a tu proyecto.

4- No pongas tú el precio, pregunta por él

Cuando planteas un proyecto, lo que haces es buscar diferentes candidatos que puedan aportar una solución a tu problema. Tu misión debería ser plantear el problema, no la solución. Todo lo dicho en el punto anterior es aplicable a éste. Y es que el tiempo y el dinero son parámetros similares. Por poner un paralelismo, es como si yo voy a mi mecánico (José) o y le digo. "José, que te tal si me arreglas el coche? Tiene que estar para el lunes, y el precio es éste." Lo mejor que me puede pasar es que me ignore. Y recuerda, lo que se trata aquí es de encontrar un buen mecánico. En el ejemplo, José podría ser el más adecuado, pero con ese planteamiento sólo estoy maximizando las probabilidades de acabar con un mecánico mediocre.

5- Déjate asesorar

Éste punto es muy efectivo, y fácil de seguir. Mostrando confianza en tus candidatos consigues que éstos también confíen en tí, y estén dispuestos a encargarse de tu proyecto. Deja hablar. Escucha. Presta atención. Ten fé, y de esa manera conseguirás que tu proyecto llegue más lejos de lo que podrías pensar en un principio. Por el contrario, si constantemente marcas las pautas a seguir, si dictas estrictamente cómo hay que hacer el desarrollo, tus candidatos acabarán por limitarse a hacer estrictamente lo que pides, con lo que perderás toda su creatividad y buenas ideas o iniciativas que puedan aportar al proyecto.